La lectura emergente o temprana

Yarismelda Núñez Mota


La lectura emergente o temprana 



Introducción


La lectura emergente o temprana se refiere al proceso inicial mediante el cual los niños pequeños comienzan a desarrollar habilidades, conocimientos y actitudes que los preparan para convertirse en lectores competentes. Este enfoque considera que el aprendizaje de la lectura no comienza únicamente cuando los niños aprenden a decodificar palabras, sino mucho antes, a través de experiencias cotidianas de comunicación, exploración de textos, y el desarrollo del lenguaje oral. En este ensayo se abordará la importancia de la enseñanza de la lectura emergente en la educación infantil, las estrategias para fomentarla y su impacto en el desarrollo cognitivo y lingüístico de los niños.



Desarrollo



La lectura emergente comienza desde el nacimiento y continúa durante los primeros años de vida, a medida que los niños son expuestos a una variedad de estímulos lingüísticos en su entorno. Según Teberosky y Tolchinsky (1995), los niños construyen hipótesis sobre la lengua escrita a partir de su interacción con el mundo que los rodea, incluso antes de recibir instrucción formal. Esta etapa es crucial porque sienta las bases para el aprendizaje posterior de la lectura convencional.



Uno de los elementos fundamentales en la lectura emergente es el desarrollo del lenguaje oral. A través de la conversación, los cuentos leídos en voz alta y las canciones, los niños enriquecen su vocabulario, aprenden estructuras gramaticales y adquieren conciencia fonológica. Además, actividades como la lectura compartida permiten que los niños asocien la palabra escrita con la hablada, comprendan la direccionalidad de la lectura y se familiaricen con las funciones del texto.


El rol del docente es clave en este proceso. Un educador que promueve un ambiente alfabetizador crea oportunidades constantes para que los niños interactúen con el lenguaje escrito de manera significativa. Colocar libros a su alcance, leer en voz alta todos los días, nombrar objetos en el aula, escribir palabras clave y fomentar la escritura espontánea son prácticas que impulsan el interés y la comprensión del sistema de escritura.


Además, las tecnologías digitales ofrecen nuevas formas de enriquecer la lectura emergente. Aplicaciones educativas, libros interactivos y recursos digitales adaptados a la edad pueden complementar las estrategias tradicionales y motivar a los niños mediante la interacción multisensorial.



Es importante destacar que la lectura emergente no se trata de enseñar a leer precozmente, sino de acompañar el proceso natural de descubrimiento del lenguaje escrito. Forzar la decodificación temprana sin una base sólida puede provocar frustración y desmotivación. Por ello, el enfoque debe ser respetuoso del ritmo individual y basado en el juego, la curiosidad y la exploración.



Conclusión



La enseñanza de la lectura emergente representa una etapa esencial en la formación de los futuros lectores. A través de experiencias ricas y variadas con el lenguaje oral y escrito, los niños desarrollan habilidades cognitivas, lingüísticas y sociales que los preparan para enfrentar con éxito el aprendizaje formal de la lectura. Los educadores y las familias desempeñan un papel fundamental al crear ambientes alfabetizadores que estimulen el amor por los libros y la palabra escrita desde los primeros años 



Bibliografía



  • Clay, M. M. (1993). Reading Recovery: A Guidebook for Teachers in Training. Heinemann Educational Books.
  • Goodman, Y. M. (1986). Children Coming to Know Literacy. In W. H. Teale & E. Sulzby (Eds.), Emergent Literacy: Writing and Reading (pp. 1-14). Ablex Publishing.
  • Teberosky, A., & Tolchinsky, L. (1995). Más allá de la alfabetización inicial. Editorial Paidós.
  • Vygotsky, L. S. (1978). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Crítica.
  • Whitehurst, G. J., & Lonigan, C. J. (1998). Child development and emergent literacy. Child Development, 69(3), 848–872.


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